Estudié Licenciado en Administración de Empresas en el Instituto Tecnológico de Celaya, Gto.
Siempre pensé que mi desarrollo profesional sería en la industria; sin embargo, desde que inicié mi carrera profesional, a fin de contar con un ingreso económico, tuve la oportunidad de impartir clases en escuelas particulares, entre ellas una Escuela Normal para maestros, y así durante los cuatro años que duró ésta, ejercí la docencia. Al terminar mi carrera e incorporarme a la empresa, hubo quien me invitó a impartir clases en el CBTis 147 de Acámbaro, Gto. y a partir de entonces (1981) trabajo como docente en el nivel medio superior.
Tal vez con ésto, pudiera decirse que inicié en la docencia por accidente, pero de lo que sí estoy seguro es que desde muy temprana edad me gustaba ayudar a las personas a leer y escribir, incluso desde que cursaba la primaria tuve la satisfacción de ver cómo, con mi ayuda, dos adultos aprendieron a leer y escribir. Hubo ocasiones, en que algunos compañeros de clase no le entendían a los profesores y me solicitaban apoyo y me gustaba ayudarlos. Sin embargo, no es lo mismo enseñar a una o tres personas al mismo tiempo que trabajar con grupos de hasta cincuenta alumnos, como es el caso del nivel medio superior.
Como dice el maestro José Manuel Esteve en su texto "La aventura de ser maestro", he aprendido a ser maestro por "ensayo y error", pues he enfrentado dificultades en el quehacer docente, tales como: la angustia del primer día de clases, falta de aplomo frente al grupo, la indisciplina del grupo, no saber cómo elaborar reactivos de acuerdo a los contenidos programáticos, etc. Afortunadamente poco a poco fuí superando esos obstáculos.
Durante mi experiencia docente tengo experiencias agradables y desagradables, pero experiencias al fin, sin embargo, siento la satisfacción de haber aprendido de cada tipo de experiencia; no siempre han sido tragos amargos pues, sin temor a exagerar han sido más mis aciertos que mis errores. Siempre ha sido grato para mí ver cómo los alumnos acceden al conocimiento motivándolos y orientándolos, pero sobre todo cuando ves que le encuentran un sentido práctico a lo aprendido.
En el medio superior, en donde he laborado por tantos años he recibido más de lo que he dado, ya que he aprendido mucho de los alumnos en lo referente a sus inquietudes, a sus intereses, a sus motivaciones y a la práctica de sus valores. Pero debo reconocer que también he lamentado insatisfacciones, como en los casos de alumnos que no se interesan por el aprendizaje; de padres de familia que no se preocupan por sus hijos, de aulas con mobiliario deteriorado, de talleres y laboratorios con falta de equipamiento, etc.
